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ED. 20140729

Mundo perdido 8: desenredando La mosquitera con Agustí Vila

POR Jorge Fdez.-Mayoralas

Escrito en: Entrevistas
31/12/12
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Has trabajado para televisión, para cine y para teatro, ¿En qué parcela te encuentras más a gusto?

De hecho para teatro sólo he trabajado escribiendo y fue una muy mala experiencia. La directora no entendió nada y la versión representada en el Teatre Lliure de Barcelona
no respondía para nada al espíritu de la obra. Las películas que he dirigido también las he escrito yo. Diría, sí, que escribir es lo que más me gusta y en donde me siento más cómodo. La televisión me ha servido para aprender ciertas nociones técnicas que he podido aplicar después en los rodajes.

¿Eres tan director como guionista? ¿Dónde pones más de ti?

No distingo el escribir del dirigir. Cuando me enfrento al texto ya lo hago imaginando cómo lo dirigiré. Pero sí, es cierto que me siento más libre escribiendo. Dirigir tiene
un aspecto de desgaste físico, movilidad técnica y de personal que recuerda demasiado al despliegue militar de tropas. Por eso prefiero las escenas íntimas rodadas en interiores con equipo mínimo y, antes que nada, escribir en casa, en silencio, con la botella de agua, los dos gatos merodeando…

¿En qué parte del proyecto entró Luis Miñarro a través de su productora Eddie Saeta? ¿Cómo fue tu relación con él?

Quería escribir La Mosquitera por completo antes de mostrarla a nadie. No estaba seguro de llegar a terminarla ni de por dónde iría avanzando. Cuando la tuve terminada pensé que el único capaz de producirla era Luís Miñarro y le hice llegar el guión sin conocerle personalmente. Muy amablemente accedió a leerlo -él me conocía por 3055 Jean Leon, película que le había gustado. Cuando lo hubo leído, me citó en su productora y me dijo que quería producirla.

¿Cómo surgió el título de La mosquitera con esa metáfora tan relevante?

Hasta que no escribí la escena en que Emma Suárez se entrevista con un editor, no pensé en el símil de la mosquitera. En un primer momento, debía ser una metáfora que Luís contaba a su madre: sentía que el mundo era un barco que se hundía y él intentaba ayudar tapando un agujero, pero cuando lo cubría aparecía otro en otra parte del barco, lo tapaba y volvía a aparecer otro, siempre aparecía un nuevo boquete en el barco. Por suerte no la utilicé, ahora las metáforas náuticas están siendo muy manoseadas por parte de los políticos.

¿Qué importancia tienen para Agustí Vila los premios y la crítica?

Los premios, mucha. Hay una parte que no debe obviarse: Karlovy Vary, Montpellier son premios que además de prestigio conceden una importante suma de dinero. Y luego está, claro, el reconocimiento. Ganar el premio en un festival de clase A como el de Karlovy Vary y que te
entregue el premio Nikita Mikalhov y te diga que la película le ha gustado mucho… y la gente que se te acerca y te habla con pasión y que ha conectado con la película… eso no tiene precio. Las críticas favorables, como los premios en los festivales, sirven también para la promoción de la película. Hasta que pasa un tiempo no puedo dejar de leer las críticas desde un punto de vista ferozmente funcional.

Cuéntanos alguna experiencia importante que hayas vivido en una sala oscura, una emoción desbordante buena o mala al ver una película.

Cuando una película no me gusta me salgo de la sala. Experiencias positivas he tenido muchísimas, pero no sé… sí, cuando vi Aguirre, la cólera de Dios quedé profundamente impresionado. Recuerdo que la vi unas veinte veces en un mismo año y que llegué a ir a la sala con un magnetófono escondido para grabar en casete la banda sonora de la película, con todos los diálogos.
Sin saber alemán, escuchaba la cinta una y otra vez escuchando el ritmo de los diálogos, la música… viendo la película en el recuerdo.

¿Qué sería La mosquitera sin esos intérpretes (Enma Suárez, Eduard Fernández, Alex Batllorí, en ese estado de gracia?

La Mosquitera es una película de actores. Para compensar el desánimo que me produce el rodaje, trabajo un tiempo con los actores antes de iniciar el rodaje. Una gran parte de las indicaciones del rodaje son puramente técnicas, el trabajo duro y apasionante con los actores ya se ha hecho previamente.
Cuando escribí el guión tenía ya en mente a Emma Suárez, Anna Ycobalzeta, Álex Brendemühl… pero luego aparecieron oportunidades extraordinarias como la de
trabajar con Geraldine Chaplin, Eduard Fernández… Considero el casting uno de los aspectos más decisivos de una película. Con actores así, no se necesita director: no hay que inducirles al estado de gracia, como bien dices,sino que viven perpetuamente en él.

¿Qué le falta al cine en España? ¿Y qué le sobra?

Ahora, sin duda, vías de financiación; sobre todo parapelículas independientes y arriesgadas. Falta también, para mi gusto, cine personal. No veo películas personales y, sin embargo, sí veo muchísima película “sociológica”, películas de temas y no tanto de temáticas. No veo películas narradas desde un punto de vista personal que hablen de problemas particulares, con conocimiento de causa y en profundidad.

¿Cual es la mejor experiencia que recuerdas rodando La mosquitera?

El momento de terminar… sí, sí, el entusiasmo de saber que con el material que tienes podrás montar la película y que no ha pasado nada, ninguna catástrofe que vaya a impedirlo. La fase de montaje, para mi, es como una ocasión de recuperar la libertad de la escritura, salvar cosas que parecían perdidas en el rodaje, mover las piezas para dar a luz ideas que ni tan sólo sospechaba.

¿Cuáles son tus influencias en general como cineasta y en particular para conseguir dar a luz La mosquitera?

El material que utilizo para escribir guiones nacen de mi propia experiencia, aunque no son estrictamente autobiográficos. En La Mosquitera la idea inicial partía de San Francisco de Asís, un personaje que siempre me fascinó, y fui sumándole aspectos del personaje histórico de Jesucristo y del príncipe Mishkin, protagonista de El Idiota de Dostoievski. Y Carlos Saura, el Buñuel de la etapa mejicana, Fassbinder y… y supongo que muchísimos otros de los que no soy consciente. Me gustan muchísimos directores: Jerry Lewis, Bresson, Herzog, Bergman, Visconti, Syberberg, Chaplin, Paul Morrisey…

¿Qué opinas del cine streaming (el visionado legal en internet) como nuevo medio de difusión de las películas?

Me parece extraordinario y más si es en plataformas como la vuestra, atenta y exigente . Los precios de las entradas se están poniendo imposibles y las salas cada vez son
lugares más deprimentes y para acceder a ellas debes desplazarte por ciudades devastadas por la crisis y la desesperanza… Las películas adquieren una segunda vida más verdadera, la reservada a los libros y a la música. Una vida más íntima y probablemente más intensa.

¿Qué te sugiere 400?

Supongo que te refieres a Los 400 golpes de Truffaut. Es un director al que admiro muchísimo y del que cada vez me gusta más Las dos inglesas y el continente y las películas más arriesgadas, siempre al borde de lo “cursi” y que destilan una cierta nostalgia de un público puro e ilustrado.

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